Archive for octubre, 2011

La opinión de Richard Stallman (II)

En una entrada anterior se recogía una interesante discusión entablada con Stallman. El debate había quedado en el aire, en medio de una búsqueda por una forma lícita que permita a los usuarios de un servidor tener el control de su informática. El nuevo enfoque planteado en este blog me ha dado puertas como para reabrir el debate.

Puesto que le pareció un mensaje muy largo y tampoco comprendió su título, en un principio no conseguí llamar su atención. Sin embargo, entablamos una conversación tan interesante como la anterior. La postura de Stallman sea quizá un tanto cerrada, pues se aferra al hecho de que la mejor forma para colaborar a la hora de desarrollar software es utilizar software libre distribuido bajo las licencias defendidas y establecidas, en parte, por él. Esto es cierto, pero es necesario extender su potencial a las nuevas formas de concebir los ordenadores. Le época en la que las computadoras eran un articulo personal ha quedado atrás, pues hoy en día prácticamente todos los ordenadores están conectados a una red distribuida por todo el planeta. Sin duda, la evolución tecnológica nos lleva hacia una forma de computación en la que es necesario compartir recursos públicamente.

Conviene desglosar la conversación con detalle puesto que afecta a muchos de los temas aquí abordados, tales como el sistema operativo eyeOS. En su propio blog, se pretende mostrar a un Stallman simpatizante, pero en realidad con lo que simpatiza Stallman es con su propio proyecto. Cuando le he contado que eyeOS utiliza un servidor de IBM se ha mostrado bastante sorprendido, puesto que pensaba que la peculiaridad de eyeOS estaba en poder usarlo en la propia máquina del usuario. Esto es lo que ocurre con GNU/Linux. Así que la grandeza de eyeOS consiste en mostrar el funcionamiento de GNU/Linux desde el navegador. El éxito se puede alcanzar igualmente mostrando fotos de caramelos amarillos, siempre que a la gente le de por mirarlas.

La verdad es que me encanta conversar con Stallman porque con pocas palabras avanzamos hacia perspectivas mucho más nítidas que aquellas que muestran los textos excesivamente largos y perdidos en tecnicismos. Así, mientras me esforzaba en exponerle como ejemplo el sistema de virtualización de IBM, lo único que ha quedado claro es que es una cosa que utiliza eyeOS y que impide utilizarlo sin él. Todo esto además de regañarme por no utilizar el término GNU/Linux correctamente.

En realidad, la mayor parte de la documentación disponible no aclara gran cosa sobre la tecnología a la que se refiere, por lo que casi siempre se habla sin saber lo que se dice. Me comentaba que hay software libre para máquinas virtuales y hay servicios que alquilan tales máquinas virtuales, por lo que el debate se centra en si es o no bueno usar estos servicios. Un ejemplo que me parece apropiado es VirtualBox y phpVirtualBox, ambos distribuidos bajo la licencia GPL. Puesto que son libres, su opinión es que se distribuyen éticamente, aunque los desconozca. En cuanto a mi pregunta sobre una licencia que permita a los usuarios tener el control sobre sus máquinas virtuales y con ello sobre su informática, parece llamarle la atención. Esta fue su primera respuesta literal:

Depende de otros detalles. Si el usuario tiene control completo de los programas que ejecutan en su máquina virtual, y siempre que el sistema de base no interfiera con la ejecución de estos programas, ni cambie sus salidas, el usuario sí tiene control de su informática.

No creo que la licencia de un programa sería capaz de asegurar que se use así. Entonces el buen licenciamiento del programa de máquinas virtuales no basta como criterio ético. Es necesario pero no suficiente.

Nuestra reflexión conjunta avanza entonces hacia una licencia para el servidor que permita a los usuarios identificar aquellos servidores que cumplan estas características y al mismo tiempo otorgar fuerza jurídica a la propia licencia, mayor cuanto más gente la utilice. Después de aclarar que con servidor me refiero a una computadora y no a un programa, seguimos debatiendo:

Una computadora no es un programa, entonces no tiene licencia (en el sentido de licencia de software). No hay copiadoras de computadora, entonces el asunto de permitir la copia no se plantea.

El servicio puede tener condiciones de uso, pero es otra cosa. Plantean asuntos éticos, pero son distintos del asunto de software libre o no libre.

Aquí es donde yo insisto en la necesidad de extender la forma de pensar de Stallman a las nuevas formas de computación que se han creado como consecuencia de la universalización de las redes de telecomunicación, mientras que él sigue obstinado en su postura, defendiendo que no hay ninguna necesidad de imponer ninguna condición al servidor. Me comentaba que “el software libre se está instalando en computadoras de todos tipos, y en cada caso, el dueño o usuario de la computadora necesita que el software sea libre para que no le prive de su libertad”, a lo que yo le he respondido que debe discernir entre dueño y usuario. En un ordenador personal el dueño es el mismo que el usuario. En una computadora pública, quiero decir, utilizada por varias personas, el dueño, que puede ser el estado o una empresa privada, presta su utilización a lo usuarios como servicio, por lo que la libertad del dueño choca con la libertad de cada usuario y a su vez, chocan las libertades de todos y cada uno de los usuarios. ¿Es necesario? Se podría prescindir de una computadora pública y evitar esta situación. Es una opción, tanto como no hacerlo. Yo creo que la libertad debe extenderse hasta el ámbito de la compartición de recursos. Entre otras cosas porque de no hacerlo, las opciones privativas ganarían terreno incluso al software libre, instalado en computadores personales. Hasta el momento no he recibido ninguna respuesta, por lo que creo haberle convencido, aunque no se muy bien hasta que punto.

En cuanto al término “computación en la nube”, ambos estamos de acuerdo en que es nebuloso, se refiere a muchos escenarios en uso y no tiene ningún significado claro. Como contraposición he pensado en un nombre apropiado para nuestro proyecto, “Sunlight”.

Paralelamente, hemos debatido en torno a otros aspectos, tales como el término “collaborative software”, que no tiene mucho sentido puesto que existe el “software libre”, lo cual no sirve más que para “distraer la atención de la gente fuera del asunto ético del software libre”, si bien mi única intención es mostrar la diversidad de iniciativas, a pesar de encontrarse bajo un título inapropiado.

En cuanto a Saros, el problema relativo al control de la informática propia o no, queda en un segundo plano, pues no está muy claro si la licencia Eclipse es compatible con la licencia GPL 3-o-mayor. Según Stallman, el editor de texto más apropiado para un entorno colaborativo de este tipo es Emacs, como no.

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La opinión de Richard Stallman (II) por Mark Roberts se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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Elipse en la nube

No deja de sorprenderme la cantidad de iniciativas que se han tomado para el desarrollo de entornos colaborativos. Recientemente he descubierto una interesante lista entre los artículos de Wikipedia en la que es muy fácil perderse y por otro lado resulta un lugar apropiado para añadir información sobre cualquier proyecto relacionado. Algunos de ellos, como Etherpad, muestran claramente lo que supone una implementación práctica de un entrono similar, además de aportar código libre que puede resultar útil.

Hasta el momento, el proyecto que más me ha llamado la atención parte del ámbito universitario alemán y se ha publicado bajo el nombre de Saros. Tal y como se muestra en el vídeo incluido en su portal, es posible instalarlo como complemento dentro del entorno de desarrollo Eclipse, aunque no es necesario probarlo para ser consciente de sus inconvenientes. Es obvio que ninguno de los usuarios que utilicen Saros tendrá control sobre su informática, pues cuando se interactúa con los demás miembros de un posible equipo de trabajo se está accediendo a su entorno de desarrollo. Es cierto que se establecen diversos escenarios de colaboración, pero esto nos lleva a la controversia que se discutía con Stallman. Por otro lado, el código puede resultar muy útil tanto para implementar la parte que se refiere al paso del testigo y la conversación mediante chat, voz o vídeo como para sincronizar los proyectos personales con aquellos que sean públicos.

Aconsejado por Wayne Beaton desde la Fundación Eclipse, he conocido el proyecto Orion. Se trata de un entrono para el desarrollo de aplicaciones web y la razón fundamental para alejarse del archiconocido entorno a la hora de trasladarlo a un servicio web se debe simplemente al hecho de que el comportamiento de la red difiere del comportamiento de un ordenador personal, por lo que para un problema distinto resulta más apropiada una nueva solución. Es una buena forma de pensar siempre que se tenga presente lo que realmente ocurre en la red, pues parece como si se tratase de un ente abstracto al que simplemente por el hecho de ser novedoso se le puede permitir todo. Pero en realidad afrontar la programación desde esta perspectiva conlleva enfrentarse al problema que supone ofrecer el control de nuestra informática a otras personas, lo cual nos priva de libertad. Esto no quiere decir que no sea lícito ir por este camino, pero si que se debe tener consciencia de que es lo que realmente ocurre. De hecho los sitios para el alojamiento de proyectos que además permiten el acceso mediante sistemas de control de versiones no realizan en absoluto ningún tipo de control, pues su objetivo es publicitar código y en cualquier caso, converger hacia un entorno colaborativo desde este enfoque me parece una opción interesante.

Me gustaría invitar a todo el mundo a probar eyeOS, ya que se trata de software libre y me parece una opción muy interesante, pues si se puede gestionar su control mediante el paso de un testigo, tan sólo es necesario instalar eclipse para disponer de un entorno colaborativo, además de cualquier otra aplicación enfocada a cualquier otro ámbito, como por ejemplo libreoffice. Ahora bien, conviene analizar que es lo que sucede cuando se utiliza eyeos y cuál es la tecnología que se emplea para su implantación, por lo que es recomendable la lectura del documento que IBM ha publicado para poder comprender así lo que supone la virtualización. Es posible perderse entre la documentación publicada, pero dejando al margen los términos técnicos se puede intuir que es lo que realmente ocurre en un modelo de este tipo. Cuando un usuario accede a un servicio de este tipo lo que hace es compartir un determinado hardware con otros usuarios, al igual que cuando alguien utiliza el transporte público. Independientemente de que el dueño del medio de transporte sea un estado o una empresa privada sigue teniendo el calificativo de público, por la sencilla razón de que puede ser utilizado por múltiples usuarios simultáneamente. Se habla de infraestructura como servicio (IaaS) para referirse al hardware del servidor, plataforma como servicio (PaaS) para referirse a su sistema operativo y de software como servicio (SaaS) para referirse a las aplicaciones instaladas sobre él. Virtualmente el sistema operativo es capaz de ofrecer al usuario una máquina que él percibe como propia, sobre la cual puede instalar, gestionar y controlar su informática. De esta forma, la eficiencia en cuanto al aprovechamiento de recursos hardware se refiere, es mucho mayor que en el caso de que los usuarios tengan que adquirir hardware individualmente, pero por otro lado es posible implantar máquinas virtuales compartidas, sobre las cuales se pueda instalar cualquier entorno de trabajo y cuyo control pueda ser gestionado mediante el paso de un testigo. Además, esta forma de compartir un servidor es lícita y permite dejar atrás la controversia.

Existen diversas iniciativas que pretenden establecer estándares abiertos en lo que se refiere a la computación en la nube, tales como open cloud manifiesto o Reservoir, este último enfocado a estandarizar los métodos de virtualización. En realidad, la plataforma encargada de virtualizar los servicios no es más que software, por lo que la mayor parte de los proyectos implicados en esta iniciativa se han publicado bajo licencias libres. Puesto que no deja de sorprenderme la cantidad de proyectos que se han iniciado, todos ellos enfocados hacia el mismo objetivo, considero de suma importancia unificar todos los esfuerzos en un único proyecto que tenga el peso suficiente como para conseguir un entorno colaborativo completamente libre.

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